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lunes, junio 20, 2005

Clausuró Fidel el V Congreso Internacional de Oftalmología y el XIII Nacional de esa especialidad

La gran cosecha está por venir
Por Pedro de la Oz
(cortesia del periódico Granma)

La convicción de que una "gran cosecha está por venir" en el campo de la salud para los pueblos latinoamericanos, a partir de la solidaridad, la formación masiva de recursos humanos altamente calificados y la aplicación de nuevos conceptos de cooperación que apunten hacia una verdadera integración, fue transmitida por el Comandante en Jefe Fidel Castro al clausurar este último fin de semana el V Congreso Internacional y el XIII Nacional de Oftalmología.

Su afirmación estuvo sustentada por una amplia y exhaustiva evaluación de lo que se ha estado haciendo hasta hoy, pero sobre todo de las potencialidades existentes y que se van descubriendo.

En tal sentido valoró la experiencia de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) que pronto graduará a sus primeros profesionales y la colaboración con Venezuela, materializada en la Misión Barrio Adentro y en programas para el desarrollo de Centros de Diagnóstico Integral, a los que tendrán acceso todos los ciudadanos que lo requieran.

Los participantes en la sesión final de los Congresos escucharon extraordinarios testimonios sobre la Misión Milagro, un programa que se lleva a cabo desde julio del año pasado destinado a la recuperación de la visión de decenas de miles de venezolanos de origen humilde que se han beneficiado de la colaboración mutua entre la República Bolivariana de Venezuela y la República de Cuba.

La inmensa mayoría, pacientes aquejados de cataratas, estaban condenados a permanecer ciegos por no disponer de los dos millones de bolívares que como mínimo exigen las instituciones privadas de salud para acceder a los procederes quirúrgicos que eliminan la dolencia, de acuerdo con lo informado por uno de los participantes en el Congreso.

A Fidel particularmente le conmovió la historia de un anciano de 85 años, Domingo González, contada por el doctor Dennys Castellanos, que cumple misión internacionalista en el Delta Amacuro, la región más pobre de Venezuela. Domingo le refirió al oftalmólogo cubano que más de cuatro décadas atrás, él y muchos otros, a pesar de su pobreza, habían aportado modestos recursos para apoyar la lucha insurreccional que entonces libraba el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra contra la dictadura.

Domingo fue diagnosticado por Castellanos. Sus cataratas eran operables. La intervención se realizó en Cuba y, como es norma general, constituyó un éxito. Domingo le preguntó a su médico "¿Usted cree que le pueda dar un abrazo a Fidel?"

Una muchacha, Yenisey Ponce, destacada en uno de los apartados e inhóspitos islotes de esa misma región, narró de manera muy gráfica lo que ha representado la asistencia médica en el lugar: "No hace mucho el sepulturero me dijo que desde que los médicos cubanos estábamos allí, trabajaba menos. Todas las semanas enterraba al menos a un niño y ahora, en once meses solo se había registrado un deceso".

Estas y otras vivencias motivaron reflexiones del Comandante en Jefe acerca de cuánto es posible hacer si en el mundo se aplicaran conceptos solidarios, y predominaran las ideas humanistas y la utilización racional de los recursos en lugar de los modelos consumistas, el despilfarro y el egoísmo que caracterizan el orden que el imperialismo y los países ricos han impuesto a escala planetaria.

Comentó las terribles condiciones en no pocas naciones africanas, donde el SIDA diezma comunidades enteras y acorta dramáticamente las expectativas de vida de la población, donde hay en la región subsahariana, con más de 600 millones de habitantes, menos médicos de los que tiene Cuba y no pocos de los que se forman son atraídos por las antiguas metrópolis coloniales. Al respecto informó que nuestro país está colaborando también con varias naciones en la formación de recursos humanos imprescindibles.

En el campo de la oftalmología, a nivel mundial 180 millones de personas están privadas del sentido de la vista, y duele saber que el 80% de esos casos de ceguera son curables y prevenibles. En América Latina, 8 000 personas por cada un millón de habitantes se hallan en esa situación.

Todo ello se podría revertir mediante programas de salud integrales que no implican gastos exorbitantes. La clave está en la conjugación de políticas sociales comprometidas con el bienestar de los pueblos, el fomento de una verdadera integración y la acelerada formación de médicos y personal de salud portadores de una ética solidaria.

"Es mucho lo que hemos aprendido en estos últimos tiempos y estamos cada vez más convencidos —afirmó Fidel— de que no hay problema sin solución."

En Cuba está en vías de consolidación una Red Nacional de Oftalmología, dotada de equipos de alta tecnología pero, sobre todo, asistida por especialistas sólidamente preparados e imbuidos de un gran espíritu revolucionario, la cual dará cobertura a las crecientes necesidades de atención de los padecimientos oculares.

El Comandante en Jefe elogió la labor que desarrolla el Instituto Central de Oftalmología Ramón Pando Ferrer, que bajo la dirección del doctor Marcelino Río sobresale por su consagración profesional y humana. También apreció el apoyo de los trabajadores sociales a la materialización de la Misión Milagro. Y agradeció la presencia en el evento de especialistas de 18 países, quienes vinieron a aportar valiosas experiencias y no se dejaron amedrentar por las campañas anticubanas del imperio.

El Congreso, por sus excelentes frutos, dejó una inolvidable impresión en los oftalmólogos cubanos, que en cifra superior a 1 000 participaron en este histórico evento científico.

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